Nutrición
Adquirir y mantener hábitos alimentarios para un estilo de vida saludable contribuye en el logro de una mejor calidad de vida diaria, así como en la prevención de problemas de salud y nutrición como el sobrepeso, la obesidad, enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, hipertensión y alteraciones del sistema digestivo, como estreñimiento, gastritis ó colitis.
Mejorar la dieta diaria con este objetivo es una tarea que debe realizarse gradualmente hasta conseguir mantenerla la mayor parte del tiempo mientras se disfruta de una alimentación saludable. También se trata de una actividad individual, ya que cada persona tiene gustos, preferencias y hábitos que se deben respetar, como por ejemplo, la preferencia por alimentos dulces o salados o el apetito en el transcurso del día.
Una alimentación saludable debe adaptarse e irse modificando a lo largo de la vida: en períodos de crecimiento y formación de hábitos (infancia), en etapa de desarrollo (adolescencia) y en etapa adulta y tercera edad, ya que en el transcurso de estas, cambia el uso y requerimiento de energía (calorías) y es necesario proporcionar adecuadamente la cantidad y tipo de alimentos que consumimos para no caer en excesos ni deficiencias. De la misma manera se debe mantener una actividad física que cuide el desempeño energético del metabolismo de acuerdo a la etapa de la vida correspondiente así como el mantenimiento correcto del sistema músculo-esquelético.
Conoce tu peso ideal saludable
Si tienes más de 18 años, puedes utilizar esta calculadora para descubrir el peso más apropiado para ti y asi tener una buen referencia de tu estado de salud.
El índice de masa corporal (IMC), mide el contenido de grasa corporal en relación a tu estatura y peso. Calcula aquí tus rangos de IMC.
Nutrición a la piel
Existen diversos factores que dañan y perjudican el aspecto y salud de nuestra piel. Dormir poco o dormir mal, estrés, cigarro, alcohol, y una vida sedentaria se reflejarán negativamente en la piel. Un estilo de vida saludable nos proporciona salud y nutrición por dentro y por fuera y dentro de los hábitos que mejor cuidarán de nuestra piel está el descanso, el ejercicio, agua y alimentos con antioxidantes que contrarresten los factores que dañan la piel y eviten su deterioro.En muchas ocasiones, utilizamos productos excelentes para el cuidado de la piel; los elegimos según el tipo de piel, pero no observamos los beneficios que esperamos. Esto se debe a que la nutrición de nuestro cuerpo y todos los sistemas incluyendo la piel, debe ser tanto interna como externa. Es decir, si la alimentación diaria no cumple con las características adecuadas y en las proporciones adecuadas, la piel lo reflejará.
Un ejemplo es cuando existen problemas digestivos, inflamación, estreñimiento; la piel se torna opaca, y hay mayor tendencia a líneas de expresión por gesticulaciones ó a presencia de brotes y brillo porque nuestro cuerpo no tiene un adecuado funcionamiento en su sistema de desecho.Por lo tanto, si te interesa mostrar y mantener una piel sana y luminosa, existe un motivo más para mejorar tus hábitos y conocer los alimentos que deben ser parte de la dieta diaria.
- Las recomendaciones son sencillas:
- Consume antioxidantes en cantidad adecuada.
- La vitamina C la cubres con 240ml de jugo de naranja diariamente.
- La vitamina E, con 3 a 5 nueces o almendras tres veces por semana.
- Los carotenos, incluyendo un vaso de jugo de frutas en tonos naranja y amarillos (mango y durazno por ejemplo).
- Incluye atún o salmón 1 a 2 veces por semana.
- Duerme 6 horas continuas.
- Realiza ejercicio al menos 3 días por semana por 30 minutos continuos. Si sudas, utiliza una banda que proteja tu rostro de la sudoración y limpiala al terminar tu actividad fisica.
- Bebe 2 vasos de agua en desayuno, 3 en comida y 1 en cena para asegurar hidratación y funcionamiento digestivo adecuado.
- Realiza la rutina de limpieza facial y protección adecuadas a tu tipo de piel, consulta expertos
Antioxidantes
La información científica reciente insiste en los beneficios que ofrecen los productos alimenticios enriquecidos con vitaminas y sus beneficios para la salud, justificando su función en la lucha contra la "oxidación" del organismo, ocasionada por estrés, ante ciertas enfermedades y frente al envejecimiento. Hoy, la nutrición no sólo se ocupa de los componentes de los alimentos que aportan beneficios nutricionales: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Otras sustancias, con propiedad antioxidante, ejercen también un saludable efecto en nuestro organismo.
Los antioxidantes incluyen un grupo de vitaminas, minerales, diversas sustancias presentes en vegetales y enzimas que bloquean el efecto perjudicial de los denominados radicales libres. La mayoría de los antioxidantes se encuentra en alimentos vegetales, lo que refleja que se obtengan tantos beneficios al incluir frutas, verduras y cereales integrales en la alimentación habitual. Los radicales libres y la oxidación. En el cuerpo hay células que se renuevan continuamente (de la piel, del intestino) y otras que no (células del hígado, neuronas). Con los años, los radicales libres pueden producir una alteración genética sobre las primeras, aumentando así el riesgo de padecer cáncer y reducir la funcionalidad de las segundas (las células que no se renuevan), lo que es característico del envejecimiento. Hábitos como el tabaquismo, el consumo de alimentos ricos en grasas y la sobre exposición a las radiaciones solares, así como la contaminación ambiental aumentan la producción de radicales libres.
Beneficios de los antioxidantes
Estos últimos años se ha investigado científicamente el papel que juegan los antioxidantes en las patologías cardiovasculares, en numerosos tipos de cáncer y en diversos procesos asociados con el envejecimiento, como alteraciones del sistema nervioso. Los estudios se centran principalmente en la vitamina C, vitamina E, beta-carotenos, flavonoides, selenio y zinc. La relación entre estos antioxidantes y las enfermedades cardiovasculares, y probablemente, las cerebrovasculares, está hoy suficientemente demostrada.
Se sabe que la modificación del "colesterol malo" (LDL) desempeña un papel fundamental tanto en el inicio como en el desarrollo de la arteriosclerosis (engrosamiento y dureza anormal de las cubiertas internas de los vasos sanguíneos debido a un depósito de material graso, que impide o dificulta el paso de la sangre). Los antioxidantes pueden bloquear los radicales libres que modifican el colesterol perjudicial, reduciendo así el riesgo cardiovascular. Por otro lado, los bajos niveles de antioxidantes pueden constituir un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer.
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